¡Las Lofoten nos esperan!

Captura

El día empieza demasiado pronto. A las 6 de la mañana. Esto es así porque por esta zona contamos (con un poco de suerte) únicamente con 8 horas diarias de sol, y hay que aprovecharlas. La verdad, dejar nuestro nórdico calentito y bajar las escaleras a por los cereales ya en sí es duro. Por mucho que tengamos la promesa de visitar las Lofoten, esa maravilla de la naturaleza.

Los cereales en cuestión son los típicos cheerios de las películas americanas que compré ayer en el supermercado de Ramsund. Me hizo una gracia descomunal el hecho de desayunar como los americanos pese a que tanto Jesús como yo somos conscientes de que es una de las peores opciones de desayuno posibles. Además diría que estos no los tenemos en España.

Nestle Cheerios 5 Grains

Azúcares vacíos con sabor a cereal

Muy ricos, por cierto.

Hoy toca hacer unos cuantos kilómetros en coche (mi suegra y yo no) así que hay que estar preparados. Salimos del calor de nuestra casa para enfrentarnos a un día lluvioso, y con bastante menos nieve que ayer. Una cierta decepción me recorre respecto a la ausencia de la misma.

Decidimos que tomaremos rumbo hacia Svolvaer, una ciudad pesquera de las islas Lofoten. Son 3 horas de camino así que nos parece justo para ir bastante lejos sin desfallecer en el intento. Además Svolvaer tiene pinta de pueblecito grande, así que quizás sea curioso de ver.

Concretamente, el recorrido será este:

Captura

Empiezan los kilómetros y las orillas de la isla de Tjeldoya (donde residimos) empiezan a adoptar tonalidades de colores nunca vistas por nuestros ojos. En vez de perder belleza bajo el cielo nublado, esto no hace más que potenciarla. El sol no nos ciega ni nos priva de colores así que podemos ver las orillas de nuestra isla tal y como son: unas playas de tono azul cristalino con piedras de tonos ocres y negros. Si no hiciera este frío invernal uno podría pensar que está en una isla tropical.

IMG_20171104_080038

Tal que así

Seguimos nuestro recorrido, maravillados por el paisaje incluso si aún no hemos llegado ni al puente que nos conecta con la isla contigua a la nuestra. Vamos haciendo paradas, aunque yo me quedo en el coche pensando que cada parada nos separa un poco más de nuestro destino: Svoelvaer.

IMG_20171103_104004

Como comprobaréis, ahí estoy

A medida que pasan los minutos el paisaje va mutando, y unas gigantescas montañas con mantos de nieve empiezan a dibujarse en el horizonte. Los sonidos de asombro se concatenan dentro del coche acompañados de risitas. Son los típicos paisajes que uno ve en las películas canadienses.

IMG_20171103_094423

Paisajes nunca vistos por nosotros

Tras nuestras tres horas de viaje llegamos a Svolvaer. No se ha hecho especialmente pesado ya que el paisaje del trayecto ha sido una maravilla.

Entrando con el coche, la decepción empieza a asolarme. Mis expectativas eran demasiado altas, y, al igual que Harstad, no veo que Svolvaer tenga nada de especial. Es más grande que Ramsund, aparentemente, pero sigue siendo un conjunto de casitas y comercios, con una única excepción: el puerto.

El puerto, ciertamente, es para mí lo más bonito de Svolvaer.

IMG_20171103_112414

Las montañas nevadas junto al mar le dan un encanto especial

Ya que está visto que no tenemos nada más que hacer aquí, y aún nos quedan 3 horas de viaje de vuelta (donde en gran parte ya no contaremos con luz solar), decidimos ir en busca de provisiones para la vuelta (es decir, algo para acompañar los bocadillos que tenemos preparados). En secreto, yo espero encontrar algún souvenir de Noruega, y, no tan en secreto, mi suegra espera encontrar postales que merezcan la pena. Ella tiene éxito, y yo me llevo un dulce, que tampoco es mal trato.

Usamos el baño de un hotel cercano, que aparentemente está acostumbrado a recibir turistas con ganas de orinar, y nos volvemos a subir al coche de camino a Tjeldoya.

Al volver, ya que volvemos antes de lo esperado, decidimos aprovechar el camino para parar de vez en cuando a hacer fotos y para visitar un fiordo cercano, llamado Trollfjord. Ciertamente el fiordo es bonito, pero ya nos hemos saturado de imágenes bellas y nuestros ojos se han vuelto mucho más exigentes. Cómo es el ser humano…

IMG_20171103_140844

Trollfjord

Emprendemos nuestro camino de vuelta y llegamos antes de lo esperado a casa. La noche ya ha caído, pese a que son las 6 de la tarde. Encendemos la chimenea de la casa, leemos, y estamos atentos para ver si esta noche podemos ver la aurora boreal.

Lamentablemente, de nuevo, ella nos esquiva, y no se digna a visitarnos.