Oporto en dos días y medio

Este, junto al de Londres, fue uno de los viajes del 2018 no programados. Se lo regalé a Jesús por Navidad. A veces este tipo de planes improvisados son los que te marcan. Para mí, Oporto fue un viaje que no olvidaré fácilmente.

En un acto impulsivo, contraté un pack de hotel + cata de vinos + crucero por el Duero en Subastas de Ocio. Nada más hacerlo me arrepentí, creyendo que debería haberlo pensado mejor.

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Fuimos a finales de Enero y duró un sábado, domingo y medio lunes. Llegamos un sábado al medio día al aeropuerto de Oporto. Cogimos el tranvía y durante el breve trayecto hacia Vila Nova de Gaia, una ciudad separada de Oporto por el río Duero, el tranvía nos llevó por encima del puente que separa ambas ciudades mostrándonos unas vistas del puerto de Oporto maravillosas.

El hotel donde nos alojamos se llama Clip Hotel y es muy recomendable. Pese a que caminando está algo lejos del centro de Oporto, tiene una parada de tranvía justo en frente. Si volviera a Oporto, no me importaría alojarme en él otra vez.

Nuestra habitación

Dejamos nuestras cosas en el hotel y nos dirigimos hacia la cata de vinos que nos entra en el pack. Parece ser que el palacete donde se lleva a cabo la cata está muy cerca del hotel, así que no tardamos en encontrarlo.

La visita incluye una cata de un tipo de vino de Oporto, la visita al recinto del palacete, y una exposición de barcos. Nos esperábamos algo más. Además, descubrimos que no somos demasiado aficionados al vino de Oporto, que es dulce pero muy fuerte.

He aquí nuestra cata

A continuación decidimos ir hacia Oporto caminando. Llegamos a una pequeña rampa desde donde se divisa el puerto de la ciudad vecina. El tiempo es muy bueno y las vistas preciosas.

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Reflejo del puerto de Oporto

Oporto parece tener ese aire decadente similar al sur de Italia que me enamora.

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Gran parte de estos edificios semi-abandonados son bodegas

Cruzamos el puente y nos plantamos en Oporto. El paseo del lado del río parece ser una zona turística ya que a nuestros oídos llegan voces en español, inglés, entre otros. Músicos ambulantes se adueñan del espacio y le dan un aire romántico.

Una curiosidad es que las gaviotas están desprovistas de toda vergüenza al acercarse al visitante. Te observan fijamente mientras comes en la terraza de un restaurante, se posan en la cabeza de las estatuas para tener una mejor visión. Son muy graciosas.

Además, les encanta posar

La luz empieza a escasear, pero aún es pronto, así que decidimos visitar algún monumento cercano.

Los adoquines y los edificios le dan un aire muy romántico

Lo más cercano de nuestra lista es la iglesia de San Francisco, que está justo en frente de donde nos encontramos. Por dentro es de un estilo barroco muy recargado. Para los que os guste este estilo lo disfrutaréis muchísimo. También cuenta con unas catacumbas interesantes.

Exterior de la iglesia

Al acabar, me encuentro cansada y decidimos replegarnos hacia el hotel. Para cenar probaremos lo que nos sirvan en el Corte Inglés, que ofrece a los turistas un 50% de descuento en uno de sus menús.

La cena consiste en una crema de verduras y un plato de bacalao con acompañamiento. La verdad no lo recomiendo. La oferta gastronómica de la ciudad es de una calidad superior a la que nos ofrece el Corte Inglés.

Es todo por hoy. Agotados, nos retiramos a dormir.

¡Hasta mañana!