Albarracín medieval

Y pensamos que la visita a Albarracín sería exprés…

Me toca conducir hasta Albarracín, como ayer conduje hasta Teruel. Si me permitís decirlo, creo que lo hago bastante mejor. Aunque Jesús parece no pensar igual, pues aún me tiene que indicar bastantes cosas.

Poco a poco.

Nada más llegar la primera impresión que te llevas es que es un pueblo cutre de carretera en medio de un entorno natural privilegiado. Al menos eso es lo que pensé cuando estaba aparcando. Sigo pensando que lo visitaremos en nada y menos.

No sé si es una sensación mía, pero creo que hace más calor que en Teruel.

Llegamos a las 10:30 sin haber desayunado, así que lo primero que hacemos es entrar en un bar a pedir un bocadillo. Entramos en uno que se encuentra justo en frente de nuestro aparcamiento.

Es nuestra última oportunidad (en este viaje) de probar la longaniza aragonesa así que decidimos pedir bocadillos de longaniza. El mío es de longaniza con patatas y, señores. Qué señor bocadillo. Un bocadillo enorme y delicioso. Y con patatas fritas dentro, cosa que no había visto yo en mi vida.

Súper satisfechos de nosotros mismos nos dirigimos hacia el centro del pueblo.

El camino al centro pasa por una subidita de muy señor mío y acaba en la plaza mayor. Señores, en cuanto yo veo la plaza mayor me enamoro de este pueblo. Es totalmente medieval, y más concretamente, de influencia musulmana.

Si algo aprendimos en Toledo, es que los musulmanes no entendían o no querían entender de planes urbanísticos y construían como podían y donde podían. Es por eso que los trazados urbanísticos que se conservan de esa época son más bien caóticos.

img_2432

Y es que, al parecer, los musulmanes fueron los fundadores de este pequeño pueblo, el cual usaron como residencia personal de una familia noble y sus vasallos.

En la misma plaza mayor hay un mirador con vistas a la Sierra de Albarracín que quita el hipo. Nos hacemos fotos como locos.

img_2443

Continuamos recorriendo el pueblo y parando en varios miradores hasta que Jesús decide subir hacia lo alto de la muralla para obtener unas vistas panorámicas de Albarracín.

Yo preferiría visitar la catedral y el castillo, y los sigo a regañadientes.

Las vistas desde la muralla, para aquellos que las disfrutéis, son muy bonitas. Aunque la subida es un poco fuerte.

img_2459

Bajamos de nuevo hacia el pueblo con intenciones de ver el castillo. El castillo es de origen musulmán, pero por el han pasado también Reyes cristianos en su intento de repeler al islam. El castillo se encuentra en sus cimientos, enterrado por el tiempo y su uso de cantera.

Tanto el castillo como la catedral se pueden visitar únicamente con visita guiada, así que os recomiendo que reservéis con antelación. En nuestro caso, nos quedamos sin poder visitar la Catedral.

Tras la visita guiada al castillo, muy bien hecha por cierto, buscamos un lugar para picar algo, ya que el bocadillo de esta mañana aún se encuentra en nuestro estómago y no estamos para un menú potente.

Encontramos un pequeño restaurante justo a la izquierda del castillo, y ahí que vamos. Pedimos bien poco, unas bravas y unas croquetas. Tenemos más sed que otra cosa. Las bravas dejan bastante que desear pero con las croquetas de setas me caigo muerta. Tengo que aprender a hacerlas.

El tiempo en Albarracín se ha agotado y con mucho pesar deshacemos nuestro camino hacia el coche. Prepárate, Iris, pues hoy van a ser 5h y media de trayecto.

img_2466

Lo que menos me gusta de conducir es que no puedo disfrutar del paisaje. Eso, y el cansancio mental que supone para una novel como yo.

Por eso llego a Barcelona hecha polvo y le digo a Jesús que ahora le toca a él devolverlo a la compañía de renting.

Llegamos a casa absolutamente agotados, así que no me queda nada más por deciros. Sólo que espero volver a veros en nuestra próxima aventura.