Old Man of Storr

Buenas viajeros!

Hoy os traigo el final de nuestra aventura por la isla de Skye. Se podría decir que inconscientemente dejamos lo mejor para el final. Si no lo recordáis, en nuestra última entrada os dejé en el Fairy Glenn, de donde las leyendas dicen que vienen las hadas. Pues bien, salimos de allí muy alborotados con lo cual todo el cansancio del viaje en coche se esfumó. Aún así nuestros planes en la isla se habían acabado así que nos disponíamos a volver al albergue y tomárnoslo con calma.

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Dejamos el Fairy Glenn cuando empieza a caer el Sol

Como aún nos queda un poco de luz solar y hemos recuperado la energía Jesús me pide que busquemos algún otro sitio cercano que visitar. Cuando le presento la montaña Old Man of Storr, lo hago con muchas dudas. Parecen 4 picos de una montaña. Estoy convencida de que me dirá que no. Por mi parte preferiría ir a las Fairy Pools, pero nos quedan bastante lejos. Para mi sorpresa Jesús parece convencido y dice de ir a Old Man of Storr. Al verlo tan convencido y sin prejuicios, yo misma me animo. Aún así no tengo demasiadas expectativas.

Llegamos a los pies de la montaña y seguimos sin saber qué nos encontraremos. Aparentemente son unas formaciones rocosas de la época de las glaciaciones y parece que a la gente le gustan. De hecho, nos acercamos al inicio del camino y vemos una puerta que nos impide el acceso a la montaña. La cruzamos, está abierta. Sólo de entrar vemos un grupo de tres jóvenes mochileros que parecen volver de su visita y aprovechamos para preguntarles cuánto se tarda en llegar a la cima. Nos dicen que una hora de subida y una de bajada.

No nos amedrentamos y empezamos a subir, Jesús dice que aligeremos el paso y yo le indico que no tengo su misma forma física, pero que si quiere vaya tirando él con sus hermanas y yo ya les pillaré.

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¡Empieza la subida!

Soy una persona introvertida así que estar sola me recarga las pilas, y de vez en cuando lo necesito. Además soy soñadora con lo que en soledad y más dando un paseo por una montaña como esta mi cerebro piensa en música, poesía e ideas incorpóreas. Pero además, soy una fan incondicional del silencio. El silencio me relaja, no me molesta. Y aquí, en esta montaña, mientras subo completamente sola por su resbaladiza pendiente, encuentro un silencio que nunca había escuchado.

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Mirada desde arriba

Cuando detecto la existencia de este silencio que parece de otro mundo, de vez en cuando detengo mis pasos y me paro a escuchar. Pero no es suficiente, mi respiración acelerada me molesta. Por un momento detengo mi respiración y únicamente escucho el silencio. Esta sensación es fantástica. ¿Sabéis que escucho? La nada. Ocasionalmente se escucha alguna águila o cuervo, pero incluso ellos no consiguen romper esta sensación casi mágica.

Este silencio es de otra época, pienso en los primeros hombres, aquellos que compartieron espacio y tiempo con esta montaña. Este es el silencio que escuchaban esos hombres.

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Los colores de la montaña son impresionantes

Esta montaña es una delicia, mires hacia arriba, hacia abajo, o cierres los ojos y aprecies su silencio. Si miras hacia arriba, encontrarás su roca milenaria en contraste con el verde intenso de su hierba y musgo. Si miras hacia abajo, un conjunto de agua, bosques, nubes y hasta dos arcoiris. Si cierras los ojos y escuchas, te transporte a otro mundo.

Ni yo ni Jesús conseguimos llegar a la cima pero bajamos de la montaña felices de haberla conocido y de haber tomado esta decisión tan acertada.

Old Man of Storr es para los amantes de la naturaleza, los amantes del senderismo y sobretodo para los amantes del silencio.

Os espero aquí la semana que viene para explicaros el final de nuestro viaje.

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